 | Empezó a gritar y a insultarnos a mi esposa y a mí, pero de todas formas no le dimos más dinero. Estoy convencido de que sabía perfectamente que no nos estaba llevando al hotel original, sino a uno falso. Quiere que pensemos acerca de su poema para reconocer los detalles porque esa es la única forma de descubrir más de la realidad de la vida. Con mucho análisis y observación lo vemos de manera más clara. Fuimos de vuelta a la ciudad y esta vez nuestro conductor manejó incluso más alocadamente. Rezamos para que termine el viaje. Arribamos sanos y salvos dos horas después y volvimos a nuestra casa sin siquiera quejarnos. |