 | Entramos al barco por detrás y fuimos a tomar una ducha. Ahí recordé por qué no me gustan demasiado los viajes largos en barco. Uno: todos los espacios son pequeños, y dos: te estás moviendo todo el tiempo. Eso es genial. Gracias por el apoyo (y por el cumplido). Las recomendaciones hechas por universidades son siempre muy bien apreciadas, ya que las universidades son por lo general muy selectivas acerca de los recursos externos. Como mi mujer es agente de viajes, y sabe que en algunos casos la gente no se presenta a su vuelo, decidimos tomar un taxi al aeropuerto de todas formas. Estaba a unos 5 kilómetros de la frontera. |