 | Había todo tipo de gente sentada en el restaurante, locales y turistas extranjeros. Uno podía ver que la ciudad tenía algunos lugares modernos y que éste no era el Vietnam que nos habíamos imaginado. Por el contrario, a los Suizos les gusta aislarse del resto, quizás porque creemos que ellos son superiores o mejores, o quizás porque sólo tienen miedo de lo desconocido, no hay cambios en este momento. Luego tomamos un taxi hasta el cruce real de la frontera. En nuestro taxi iban también otro turista y un siniestro peruano, con un bolso lleno de CDs falsos. No parecía muy amistoso y estaba lleno de cicatrices. |