 | Entramos al barco por detrás y fuimos a tomar una ducha. Ahí recordé por qué no me gustan demasiado los viajes largos en barco. Uno: todos los espacios son pequeños, y dos: te estás moviendo todo el tiempo. Pudimos dormir realmente mal por unas horas, y finalmente llegamos a destino, una ciudad llamada Lao Cai, la capital de la provincia con el mismo nombre. Estaba a tan sólo 370km de Hanoi, pero el viaje tomó nueve horas. La cena en este pueblo no fue nada extraordinario, y el restaurant tampoco. La mayoría de los mozos y hasta el propio dueño estaban más interesados en el resultado del partido de fútbol que en sus invitados. |