 | No podíamos creer cuán difícil resultaba encintrar una habitación decente en este hotel de cuatro estrellas. Fui al mostrador del conserje y me quejé de nuestra habitación, de la actitud y mal servicio de los empleados. Para poder cambiar algo es necesario tener coraje, aunque sea la cosa más pequeña. De hecho, permítame hilar más fino, el cambio sólo necesita coraje si la situación actual no es mala, pero tampoco perfecta. Nos entristeció un poco tener que dejar Perú tan pronto, pero teníamos que tomar el bus de las 7:30 que nos llevaría hasta la frontera con Chile. Chile y Argentina seguían siendo el destino principal de nuestro viaje. |