 | Decidimos volar directo a Hanoi y reservamos asientos en un vuelo de ese mismo día. Antes de partir tuvimos tiempo de visitar el Museo de Guerra. Uno podía ver allí lo que había sido el cuartel general del Sur. Para poder cambiar algo es necesario tener coraje, aunque sea la cosa más pequeña. De hecho, permítame hilar más fino, el cambio sólo necesita coraje si la situación actual no es mala, pero tampoco perfecta. De ahí tomamos un vuelo diurno a Lima, Perú. Aterrizamos alrededor de las 6 de la tarde, ya era de noche. Del aeropuerto tomamos un taxi hasta el hotel (Hotel Carmel) en Miraflores, un barrio moderno y muy hermoso. |