 | Le dijimos al taxista el nombre de la calle a la que queríamos ir, y nos llevó hasta allí. Esta vez el lugar sí parecía un hotel de tres estrellas, y reservamos una noche. Me dispuse a pagar al conductor. Para poder cambiar algo es necesario tener coraje, aunque sea la cosa más pequeña. De hecho, permítame hilar más fino, el cambio sólo necesita coraje si la situación actual no es mala, pero tampoco perfecta. Por favor cuéntame más acerca de ti; me encantaría hablar contigo en inglés o en alemán. Mi número de teléfono es ++++++. Por favor llámame por la tarde o por la noche. Espero tu llamado, cuídate |