 | Le preguntó a la gente de la entrada si podíamos entrar nosotros y nuestros amigos Holandeses, y nos lo permitieron. Además, el hombre de Nueva York nos pagó la entrada, o nos consiguió entradas gratis. Nunca lo sabremos. Para poder cambiar algo es necesario tener coraje, aunque sea la cosa más pequeña. De hecho, permítame hilar más fino, el cambio sólo necesita coraje si la situación actual no es mala, pero tampoco perfecta. Al día siguiente, tuvimos que tomar un bus para volver al aeropuerto de Calama. Cuando llegamos al aeropuerto, estaba desierto y no había ningún mostrador abierto. Tuvimos que esperar 4 horas. |