 | A eso de las dos de la tarde llegamos a la atracción principal. Era el mismísimo Angkor Wat. Una vista increíble atrajo nuestras miradas cuando cruzamos las puertas y vimos este magnífico palacio frente nuestro. Para poder cambiar algo es necesario tener coraje, aunque sea la cosa más pequeña. De hecho, permítame hilar más fino, el cambio sólo necesita coraje si la situación actual no es mala, pero tampoco perfecta. La vista del valle, los lagos y las montañas de los alrededores, volcanes en realidad, era realmente impresionante. Nos quedamos allí alrededor de una hora y comimos algo liviano. Después fuimos a almorzar. |