 | Fuimos hasta el hotel Rex, donde teníamos nuestras reservas con anticipación. Sin embargo, una vez allí, dos Americanos nos dijeron que tenían un cupón de una agencia de turismo y que el precio era como la mitad. Para poder cambiar algo es necesario tener coraje, aunque sea la cosa más pequeña. De hecho, permítame hilar más fino, el cambio sólo necesita coraje si la situación actual no es mala, pero tampoco perfecta. Ya ni nos acordábamos que nuestro día había comenzado a las 7:30, 500 kilómetros más al norte. Ahora eran ya casi las 6pm y estábamos ansiosos por abordar el avión y acercarnos a nuestra destinación. |