San Telmo y la Bocca son otros dos de los barrios que visitamos; éstos eran realmente muy bonitos. El personal del hotel nos advirtió que estuviéramos alerta, ya que en estos barrios hay muchos ladrones. Me conecté con un grupo de gente y jugamos al volleyball, tomamos unos tragos y me contaron un poco acerca del lugar y del país en general. Retorné al albergue que había elegido anteriormente y tomé una ducha fría. Maldijimos al conductor y al guía turístico, y todos sabíamos que esa gente no eran profesionales. Después de dos horas llegamos a nuestro destino. Era una pequeña estación fluvial en el banco de un río. |