Al llegar a la puerta, salteándonos la fila, empezamos a hablar con un hombre de Nueva York, y por casualidad descubrimos que tenía muy buenas conexiones con gente del club y nos podía ayudar a entrar. Fuimos a cenar a un restaurante Hindú, y mi esposa y yo teníamos miedo de que nos haga mal la comida, y nos revuelva el estómago, justo un día antes de tener que tomar el tren de regreso a la capital. Disculpa que no haya respondido antes a tu email y a tu interesante propuesta, estuve muy ocupado las últimas dos semanas. En realidad, necesito un poco más de tiempo para pensarlo. Estoy seguro de que entenderás. |