Allí uno podía conseguir de todo, desde zapatos hasta joyas, desde comida hasta dispositivos eléctricos, como viejos televisores o ventiladores, Dentro del mercado había un terrible olor, así que no nos quedamos. Mi esposa y ella entablaron una interesante conversación y la niña de la aldea no podía creer que mi mujer fuera mayor de treinta años. Mi esposa se consideraba vieja, pero la niña le explicó que no lo era. Por favor cuéntame más acerca de ti; me encantaría hablar contigo en inglés o en alemán. Mi número de teléfono es ++++++. Por favor llámame por la tarde o por la noche. Espero tu llamado, cuídate |