Decidimos contratar la que nos gustó más y reservamos un viaje para el día siguiente. Buscamos un lugar para almorzar y encontramos un restaurante llamado Pho 24, donde servían sopa durante las 24 horas. Fuimos a cenar a un restaurante Hindú, y mi esposa y yo teníamos miedo de que nos haga mal la comida, y nos revuelva el estómago, justo un día antes de tener que tomar el tren de regreso a la capital. Era increíble ver cómo diferentes pueblos en distintas partes del mundo adoran a sus dioses de distinta manera. Realmente disfrutamos estar allí y percibimos la atmósfera mística que nos rodeaba. |