Llegamos al siguiente hotel, a sólo unas pocas cuadras, y nuevamente decidimos no quedarnos allí al verlo desde afuera. En el mapa los dos lugares estaban bastante lejos, así que le pregunté al conductor qué sucedía. Por suerte para él, su esposa lo defendió y explicó que era torpe y que cosas así le pasarían todo el tiempo. De cualquier modo, no era de nuestra incumbencia. Todos cenamos después y nos fuimos a dormir. Esa misma noche fuimos a un excelente restaurant en el pueblo (cerca de la calle principal). Conocimos a una pareja de Buenos Aires de unos cincuenta años. Nos contaron muchas cosas interesantes sobre Argentina. |