Visité otra suite más. Esta tenía cuarto de estar, una cocina, dos baños y una enorme habitación para dormir. La vista era excelente, daba a uno de los bulevares más impresionantes y grandes de Saigón. Le dijo que para ser vieja, sería necesario tener un bebé. Tocó un punto muy sensible en cualquier mujer de alrededor de treinta años; hoy en día tenemos una hija maravillosa. La conversación con ella fue agradable. El conductor del bus conducía muy rápido, y hacía maniobras extremadamente peligrosas. Teníamos mucho miedo, y los otros pasajeros comenzaron a gritar, lo que no ayudó a calmar la situación en lo más mínimo. |