Nos sentimos raros por ser los únicos en el restaurant y un poco incómodos de haber llevado a la otra pareja. Además, el cocinero y dueño uruguayo estaba borracho, pero la comida era excelente. Luego de dormir un largo rato, pedimos un taxi que nos llevó desde al hotel al aeropuerto. Estábamos un poco tristes de irnos. El vuelo sobre el Mar del Sur de China duró dos horas. Aterrizamos en el nuevo aeropuerto de Hong Kong. El no entendió lo que quisimos decir, ya que dijo que nuestro equipo había ganado 2 a 1. Ahí me di cuenta de que me había perdido un gol cuando estaba en el baño, y mi esposa se había olvidado de decírmelo. |