Nos sentimos raros por ser los únicos en el restaurant y un poco incómodos de haber llevado a la otra pareja. Además, el cocinero y dueño uruguayo estaba borracho, pero la comida era excelente. La habitación tenía 4 metros cuadrados y el baño y la ducha eran diminutos. No estaba contento con eso, ya que podríamos estar en un hotel mucho mejor por menos dinero. Igualmente habíamos hecho nuestras reservas con anticipación. Es un barrio hermoso, con muchas boutiques y restaurantes y negocios. Invitamos a nuestros amigos de Holanda a acompañarnos para la cena y aceptaron. Encontramos el restaurante en la revista Time Out. |