No pudimos encontrar un buen hotel, así que nos quedamos con el que encontramos, en el centro del pueblo. Estábamos un poco molestos, pues habíamos olvidado las valijas en el taxi poco tiempo antes. La comida en ese lugar de Sushi fue divertida, ya que cualquiera que entraba al restaurante era recibido con saludos y gritos. La calidad del sushi no era de la mejor, era un lugar de comidas rápidas, pero lo disfrutamos. La gente en las bicicletas seguía pasando alrededor nuestro, aunque estábamos en el medio de la calle. Supuestamente la ciudad tiene más de diez millones de habitantes y más de tres millones de bicicletas. |