Contratamos una excursión para los dos días siguientes, una en barco y otra a pie. En una de las agencias conocimos a un matrimonio y decidimos mantenernos en contacto y cenar juntos en nuestro piso. La comida en ese lugar de Sushi fue divertida, ya que cualquiera que entraba al restaurante era recibido con saludos y gritos. La calidad del sushi no era de la mejor, era un lugar de comidas rápidas, pero lo disfrutamos. Era increíble ver cómo diferentes pueblos en distintas partes del mundo adoran a sus dioses de distinta manera. Realmente disfrutamos estar allí y percibimos la atmósfera mística que nos rodeaba. |