El día número 2 hicimos un viaje corto a Punta Tombo. Contratamos a un guía local para que nos llevara de Puerto Madryn a Punta Tombo para ver a los pingüinos. Había muchos, y fue muy divertido caminar por sus colonias. Llamé al Hotel Hilton de La Habana y les pregunté si valía la pena ir, o si me recomendaban posponer mi llegada unos días. Su respuesta fue clara: No venga a menos que sea absolutamente necesario. Lo primero que hicimos fue almorzar, lo que fue la primera experiencia normal de ese día. Después nos dijeron que tomemos un bote. Un pescador y su joven hija estaban remando, y continuamos en el río. |