Cuando llegamos al hotel Rex, recibimos otra impresión. La habitación tenía un terrible olor a cigarrillo e insistimos en cambiar de habitación. La siguiente habitación que nos dieron era una para no fumadores. A eso de las ocho de la noche estábamos de vuelta. Nos duchamos, y nos encontramos con nuestros amigos para ir a cenar a un restaurante elegante. Ellos saldrían del país al día siguiente, y nosotros nos quedaríamos tres días más. Cenamos en un restaurant Chino no lejos de nuestro hotel, pero no era nada bueno. Caminamos de regreso y nos fuimos a dormir temprano. A la mañana siguiente nos buscaron en la calle de los mochileros. |