Al llegar a la puerta, salteándonos la fila, empezamos a hablar con un hombre de Nueva York, y por casualidad descubrimos que tenía muy buenas conexiones con gente del club y nos podía ayudar a entrar. Arribamos a Kowloon, donde comenzamos a buscar el lugar donde nos íbamos a quedar esa noche. Era difícil encontrar la dirección del lugar así que tomamos un taxi. Finalmente llegamos al YMCA, que nos costó cerca de 220 dólares. Al ser nuestra primera vez de visita en Sudamérica, especialmente Perú, nos impresionamos un poco las primeras horas. Ya en el aeropuerto nos dio la sensación de que todo el mundo quiere algo ($$$) de ti. |