Durante el viaje al centro de la ciudad nos impresionó la cantidad de motocicletas, la contaminación y el estrés que había en esa ciudad. Después de haber estado dos días en una pequeña aldea nos habíamos olvidado cómo era la ciudad. Una vez en la isla, trepamos a la montaña de piedra caliza y tuvimos una vista estupenda de toda el área de la bahía. La cueva de por sí también era impresionante y nuestro guía nos explicó cómo se había formado la cueva. Cenamos en un restaurant Chino no lejos de nuestro hotel, pero no era nada bueno. Caminamos de regreso y nos fuimos a dormir temprano. A la mañana siguiente nos buscaron en la calle de los mochileros. |