Allí uno podía conseguir de todo, desde zapatos hasta joyas, desde comida hasta dispositivos eléctricos, como viejos televisores o ventiladores, Dentro del mercado había un terrible olor, así que no nos quedamos. Salimos y volvimos al bote que nos llevó de vuelta al barco grande. Comenzamos nuestro viaje de regreso al continente. Ya era tarde, y una vez que desembarcáramos, teníamos un viaje en carro de 4 horas. Parecía ser que el pescador y su hija no querían seguir remando a menos que les compráramos alguna cosa, y nosotros nos enojamos mucho por eso, y se lo demostramos abiertamente. Finalmente, decidieron seguir. |