Miré el nombre de la calle y vi que estábamos en el hotel correcto pero en la calle equivocada. Allí empecé a sospechar que había varios hoteles con el mismo nombre, uno original y el resto copias. Fue una buena forma de comenzar el viaje. Un paseo en ferry a través del hermoso mar, una cerveza en la mano y una aventura desconocida por delante. Tuve que buscar un lugar donde dormir y visité algunos albergues. Una hora más tarde la gente empezó a salir, y no entendíamos muy bien por qué. Toma otro trago, y le pagué al hombre del bar con efectivo. Más tarde me di cuenta que el cambio que me dio era dinero falso. |