Los lugares a los que hemos ido son muy diferentes de los que vimos en el otro país. Se veía menos pobreza y mayor organización, aunque no todo el mundo podía decir cuál era la diferencia. ¡Que extraño! Arribamos a Kowloon, donde comenzamos a buscar el lugar donde nos íbamos a quedar esa noche. Era difícil encontrar la dirección del lugar así que tomamos un taxi. Finalmente llegamos al YMCA, que nos costó cerca de 220 dólares. Maldijimos al conductor y al guía turístico, y todos sabíamos que esa gente no eran profesionales. Después de dos horas llegamos a nuestro destino. Era una pequeña estación fluvial en el banco de un río. |