El representantes de la agencia de viajes nos prometió que nos devolverían la diferencia de dinero. También nos aseguró que recibiríamos tratamiento especial, tragos extra y una expedición en Kayak. Salimos y volvimos al bote que nos llevó de vuelta al barco grande. Comenzamos nuestro viaje de regreso al continente. Ya era tarde, y una vez que desembarcáramos, teníamos un viaje en carro de 4 horas. En Bariloche, nos llevó unas 3 horas encontrar un buen hotel. Los precios eran muy variados, y bastante caros. Nos decidimos por el Hotel Tirol, que pertenece a una señora austríaca, un lugar bonito con vista al lago. |