De repente tuvo que vomitar, y desafortunadamente vomitó en los zapatos de nuestro nuevo amigo y en sus propios jeans. Fue muy vergonzante, especialmente porque este hombre nos había tratado tan bien. En el camino visitamos muchas pequeñas aldeas tribales. La caminata era a través de campos de arroz, verdes y húmedos. Realmente la disfrutamos. Nuestra guía nos explicó acerca de la región y nos enseñó algo de Vietnamita. Mi hija tiene 12 años y mi hijo tiene 6 años. Los dos van a la escuela. Es maravilloso verlos crecer, pero el tiempo pasa demasiado rápido. Te deseo muchas felicidades y te envío los mejores deseos desde Austria. |