El aeropuerto del Calafate era un desastre. Era tan grande como el lobby de un hotel, pero repleto de gente, y todo el equipaje llegaba al mismo lugar y al mismo tiempo. Un empleado verificaba el recibo para evitar robos. Una vez en la isla, trepamos a la montaña de piedra caliza y tuvimos una vista estupenda de toda el área de la bahía. La cueva de por sí también era impresionante y nuestro guía nos explicó cómo se había formado la cueva. También me gustaría hablar contigo vía VOIP. Tengo el Messenger instalado en una de nuestras laptops. Me preguntaba i recibiste el último email que te mandé hace una semana. Tenía unas fotos de mi casa, mi estado y mi familia. |