Fue fantástico ver cómo cada iceberg tenía su propia forma y color. Lamentablemente no pudimos llegar a todos los glaciares, ya que algunos estaban bloqueados por su propio hielo que se desprendía y flotaba en el lago. Por suerte para él, su esposa lo defendió y explicó que era torpe y que cosas así le pasarían todo el tiempo. De cualquier modo, no era de nuestra incumbencia. Todos cenamos después y nos fuimos a dormir. Gracias por corregir mi Alemán, siempre me confundo con las palabras que ponen el verbo al final. Como el zu, el ab y el an... Son todas nuevas para mí. Realmente me gustaría que siguiéramos siendo amigos. |