Fue fantástico ver cómo cada iceberg tenía su propia forma y color. Lamentablemente no pudimos llegar a todos los glaciares, ya que algunos estaban bloqueados por su propio hielo que se desprendía y flotaba en el lago. En el camino nos encontramos con una simpática niña de la aldea que trató de vendernos algunos recuerdos. Le dijimos que no le compraríamos nada a ella. Su Inglés era excelente, y no podíamos creer que tuviera sólo doce años. Soy de Los Ángeles California, pero vivo en Manhatan, NYC. Me gustan la fotografía y el arte. Estoy aprendiendo Inglés para mi trabajo, y tendría que tener un compañero de estudios para poder hacerlo más rápido, ¿no crees? |