Fue fantástico ver cómo cada iceberg tenía su propia forma y color. Lamentablemente no pudimos llegar a todos los glaciares, ya que algunos estaban bloqueados por su propio hielo que se desprendía y flotaba en el lago. Comenzamos a buscar otras opciones y dimos con el refugio del Ejército de Salvación, que tenía habitaciones más grandes a la mitad de precio. La segunda y la tercer noche nos quedaríamos allí antes de seguir viaje. Pasamos el resto del tiempo comiendo en buenos restaurantes, haciendo compras, paseando y yendo a bares por la noche. Una de esas noches fuimos a cenar al barrio de Palermo. La cena fue muy agradable. |