Nuestro día llegó a su fin, y Samu nos llevó de vuelta al hotel. Accedimos a salir a con el una vez más y eso fue camino al aeropuerto. Llevábamos su número de celular con nosotros por las dudas que lo necesitáramos. Hice planes para visitar un concurso de surf con una chica que había conocido el primer día. Decidimos encontrarnos a las diez de la mañana en su casa. Yo no podía mantener mis ojos abiertos y decidí irme a dormir. Arica no era nuestra destinación. Teníamos que ir hacia el sur, unos mil kilómetros, y no sabíamos todavía cómo viajaríamos: en bus, en avión o en tren. Consideramos las opciones y comenzamos a planear el itinerario. |