Al mediodía volvimos al pequeño aeropuerto cercano a la ciudad y unos momentos después ya estábamos volando. El vuelo a Saigón, que hoy se llama Ho Chi Minh, fue de aproximadamente una hora de duración. A eso de las ocho de la noche estábamos de vuelta. Nos duchamos, y nos encontramos con nuestros amigos para ir a cenar a un restaurante elegante. Ellos saldrían del país al día siguiente, y nosotros nos quedaríamos tres días más. Nuestro pescador paró el bote y su niña de nueve años abrió una caja con recuerdos, ropa y sombreros. Estábamos en el medio de un río, no íbamos a ningún lado y entonces tuvimos que empezar a comprar cosas. |