Queríamos tomar una ducha caliente, pero no había nada de agua caliente. Le pedimos a alguien que arregle el problema y nos mostró que había un interruptor para calefaccionar el agua afuera del baño, que encendería la caldera. Comenzamos a buscar otras opciones y dimos con el refugio del Ejército de Salvación, que tenía habitaciones más grandes a la mitad de precio. La segunda y la tercer noche nos quedaríamos allí antes de seguir viaje. Tu español es excelente, puedo entenderte perfectamente. Yo estoy estudiando inglés hace casi dos años. Asistí a una escuela de idiomas, y ahora aprendo a través de Internet. Nos vemos pronto. |