Visité otra suite más. Esta tenía cuarto de estar, una cocina, dos baños y una enorme habitación para dormir. La vista era excelente, daba a uno de los bulevares más impresionantes y grandes de Saigón. Comenzamos a buscar otras opciones y dimos con el refugio del Ejército de Salvación, que tenía habitaciones más grandes a la mitad de precio. La segunda y la tercer noche nos quedaríamos allí antes de seguir viaje. A las 6 de la mañana nos levantamos y caminamos al Café Tamarin, de donde nos recogieron una hora después. Por el modo de conducir de nuestro chofer, nos dimos cuenta de que nuestra agencia de viajes era más profesional. |