Había todo tipo de gente sentada en el restaurante, locales y turistas extranjeros. Uno podía ver que la ciudad tenía algunos lugares modernos y que éste no era el Vietnam que nos habíamos imaginado. El segundo día visitamos el mercado de pájaros y peces, algunos centros comerciales grandes y dedicamos el día entero a comprar ropa y pasear por allí. Encontré un lindo saco, que todavía uso. Mi hija tiene 12 años y mi hijo tiene 6 años. Los dos van a la escuela. Es maravilloso verlos crecer, pero el tiempo pasa demasiado rápido. Te deseo muchas felicidades y te envío los mejores deseos desde Austria. |