Los lugares a los que hemos ido son muy diferentes de los que vimos en el otro país. Se veía menos pobreza y mayor organización, aunque no todo el mundo podía decir cuál era la diferencia. ¡Que extraño! Llegas a un punto en que has visto suficiente, te encanta, pero desea seguir adelante. Fue otro horrible viaje en tren hasta Hanoi. El tren arrancó puntualmente, y dormimos en nuestra cabina una vez más. Era increíble ver cómo diferentes pueblos en distintas partes del mundo adoran a sus dioses de distinta manera. Realmente disfrutamos estar allí y percibimos la atmósfera mística que nos rodeaba. |