Le dijimos al taxista el nombre de la calle a la que queríamos ir, y nos llevó hasta allí. Esta vez el lugar sí parecía un hotel de tres estrellas, y reservamos una noche. Me dispuse a pagar al conductor. En el camino nos encontramos con una simpática niña de la aldea que trató de vendernos algunos recuerdos. Le dijimos que no le compraríamos nada a ella. Su Inglés era excelente, y no podíamos creer que tuviera sólo doce años. Espero que hayamos encontrado una buena plataforma de aprendizaje. ¿Te gustaría escribirme en Alemán y que yo te conteste en Español? ¿Qué piensas? Gracias por aceptarme como tu compañero para aprender idiomas. |