No podíamos creer cuán difícil resultaba encintrar una habitación decente en este hotel de cuatro estrellas. Fui al mostrador del conserje y me quejé de nuestra habitación, de la actitud y mal servicio de los empleados. Compartimos una cabina con una anciana pareja española. Comenzaron a divagar sobre España, su gobierno corrupto y la guerra civil. Ellos no deberían trabajar en Relaciones Públicas, publicidad o ventas. Nos quedamos en este lugar por bastante tiempo ya que era el lugar más espectacular de todos los que habíamos visitado hasta entonces. Es increíble cuán bien pensaron la construcción de estos magníficos sitios. |