El pueblo era pequeño y el gerente del hotel pudo llamar a todas las agencias de taxi. Verificaron con sus radios y una hora después el conductor nos trajo las valijas. No quería que le pagáramos extra, pero insistimos. Pasamos el día entero paseando por la ciudad, buscando regalos para nuestros amigos y familia que estaban en nuestro país.. Fue un lindo y relajante último día. A la tarde decidimos comprar unos zapatos. Estuvimos tres días más en la ciudad, era bastante tiempo, aunque no demasiado. Es cierto que esta ciudad es única en el mundo y que te puedes quedar allí más de un mes, pero empezamos a extrañar el campo. |