Volvimos a la antigua capital del Sur al atardecer, y nos dejaron en nuestro hotel. Pasamos un día muy agradable con todo, aunque era todo demasiado turístico. Sentíamos que habíamos visto suficiente de esa área. El segundo día visitamos el mercado de pájaros y peces, algunos centros comerciales grandes y dedicamos el día entero a comprar ropa y pasear por allí. Encontré un lindo saco, que todavía uso. Parecía ser que el pescador y su hija no querían seguir remando a menos que les compráramos alguna cosa, y nosotros nos enojamos mucho por eso, y se lo demostramos abiertamente. Finalmente, decidieron seguir. |