Nos sentimos un poco tontos y esperamos a que el agua se calentase. La caldera parecía no funcionar y comenzamos a ponernos de mal humor. Le pedimos al técnico que regrese y admitió que había cometido un error. Encontramos una solución al problema mediante una contraseña que permite a los profesores y a sus estudiantes trabajar con sus lecciones. Estos profesores tendrían que ingresar la contraseña de las lecciones y seguir utilizándolas. De cualquier modo, avísame... el resto de los días estaré ocupado con el curso. Soy Italiano, pero vivo en Viena, Austria. No he escuchado de ti desde que te envié el mensaje. ¿Todavía quieres chatear, amigo? |