Luego de una corta visita guiada, volvimos a recoger nuestro equipaje y partimos hacia el aeropuerto. Cuando el avión despegó ya había anochecido. Nos sorprendió la excelente condición y servicio de la línea aérea. Apenas me fui a acostar, una música a un volumen increíblemente alto comenzó a sonar desde la habitación justo debajo de la mía. La música era tan fuerte que no pude dormir a pesar de que estaba terriblemente cansado. El conductor del bus conducía muy rápido, y hacía maniobras extremadamente peligrosas. Teníamos mucho miedo, y los otros pasajeros comenzaron a gritar, lo que no ayudó a calmar la situación en lo más mínimo. |