Le dijimos al taxista el nombre de la calle a la que queríamos ir, y nos llevó hasta allí. Esta vez el lugar sí parecía un hotel de tres estrellas, y reservamos una noche. Me dispuse a pagar al conductor. A la tarde subimos hasta el Pico de Victoria y caminamos por los senderos que había alrededor del punto principal. La vista a la tarde era espectacular y después del atardecer, con todas las luces encendidas, era impresionante. También me gustaría hablar contigo vía VOIP. Tengo el Messenger instalado en una de nuestras laptops. Me preguntaba i recibiste el último email que te mandé hace una semana. Tenía unas fotos de mi casa, mi estado y mi familia. |