Había todo tipo de gente sentada en el restaurante, locales y turistas extranjeros. Uno podía ver que la ciudad tenía algunos lugares modernos y que éste no era el Vietnam que nos habíamos imaginado. Nos despertamos una hora antes de llegar y salimos del tren una vez que llegó a su destino. Nos registramos, bien temprano en la mañana, en el mismo hotel para pasar la última noche. Antes de eso tomamos café, por supuesto. De cualquier modo, el viaje en bus duró cuatro horas y finalmente llegamos a la ciudad de Halong. Se suponía que debíamos tomar un tour de dos días en un bote de lujo llamado El Explorador del Lago. |