Nos quedamos unas horas observando los enormes bloques de hielo desprendiéndose y cayendo a las aguas heladas, salpicando agua a más de 100 metros de altura. Cada salpicadura iba seguida de un ruido atronador. Era una mujer muy agradable de 26 años, nativa de esa área, tenía un Inglés perfecto y se le podía entender perfectamente. Nos dijo que nos pongamos zapatos buenos y comenzamos a caminar hacia el valle. También me gustaría hablar contigo vía VOIP. Tengo el Messenger instalado en una de nuestras laptops. Me preguntaba i recibiste el último email que te mandé hace una semana. Tenía unas fotos de mi casa, mi estado y mi familia. |