Allí uno podía conseguir de todo, desde zapatos hasta joyas, desde comida hasta dispositivos eléctricos, como viejos televisores o ventiladores, Dentro del mercado había un terrible olor, así que no nos quedamos. Muy pocas veces escuché a alguien hablar tan mal de su país, pero eso no es problema mío. Apagamos las luces a la medianoche y esperamos poder dormir unas horas. El tren se estremecía y nos hacía saltar en nuestras camas. La arquitectura de este lugar es más interesante y hermosa que la de su hermana en el Sur. Aquí la arquitectura se vió influenciada por los Franceses pero también por los Chinos. Los edificios son altos y angostos. |