Nos quedamos unas horas observando los enormes bloques de hielo desprendiéndose y cayendo a las aguas heladas, salpicando agua a más de 100 metros de altura. Cada salpicadura iba seguida de un ruido atronador. La habitación tenía 4 metros cuadrados y el baño y la ducha eran diminutos. No estaba contento con eso, ya que podríamos estar en un hotel mucho mejor por menos dinero. Igualmente habíamos hecho nuestras reservas con anticipación. Compramos un sándwich y estábamos buscando un taxi, pero las calles estaban tan llenas de gente que tuvimos que esperar cerca de una hora para poder encontrar uno vacío. Hasta tuvimos que caminar algunas cuadras para encontrar uno. |